Apple siempre ha sido cautelosa con los cheques en blanco, pero las reglas del juego en la era de la IA han cambiado. Ahora, su CEO, Tim Cook, admite que llegó la hora de soltar la billetera: duplicar o triplicar inversiones en centros de datos, abrirse a compras de compañías de mayor tamaño y acelerar el desarrollo de sus propias herramientas de inteligencia artificial.
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De la frugalidad al “OK, veamos qué hay”
Históricamente, Apple prefería comprar startups pequeñas con talento especializado —siete adquisiciones menores este año— y apoyarse en proveedores externos para sus tareas pesadas en la nube.
Pero frente al despliegue millonario de Google (85 000 M$) y Microsoft (100 000 M$) en IA, el modelo ha quedado rezagado.
Centros de datos: el nuevo campo de batalla
Hasta ahora, Apple destinaba unos pocos miles de millones anuales a sus instalaciones de computación. Según el CFO Kevan Parekh, ese gasto “no será exponencial, pero sí un crecimiento sustancial”.
Traducido: prepárate para ver Apple construyendo granjas de servidores con el mismo mimo que diseña sus chips M-series.
Compras con aspiraciones mayores
Cook dejó claro que las adquisiciones seguirán abiertas a compañías “de cualquier tamaño” siempre que aceleren su hoja de ruta en IA.
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Si antes el mayor ticket fue Beats por 3 000 M$ en 2014, y luego Intel Modems por 1 000 M$, ahora se habla de gigantes: ¿Perplexity? ¿Otra IA emergente? El mercado late con rumores y Apple no descarta ninguna opción.
Siri y Safari al rescate
Mejorar Siri, pospuesto hasta el año próximo, ocupa prioridades. Siri necesita salir del siglo pasado si Apple quiere competir con los chatbots que ya seducen a cientos de millones.
Además, se contempla dotar a Safari de funciones de búsqueda impulsadas por IA —una respuesta directa al posible fin del acuerdo con Google, que paga miles de millones por ser buscador predeterminado en iPhone.
Riesgos y recompensas
Apple se juega mucho. Si pierde el jugoso pago de Google en la demanda antimonopolio, tendrá que depender de su propio motor de búsqueda avanzado con IA.
Y si logra integrar algoritmos potentes y respetuosos con la privacidad en sus dispositivos, reafirmará su reputación de proteger datos sin sacrificar innovación.
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Con sus acciones subiendo un 1,7 % tras el anuncio, el mensaje está claro: Apple ya no se esconde. La era de la “moderación fiscal” quedó atrás y la “inversión agresiva” en IA será su nueva estrategia para seguir dominando el futuro.